lunes, 20 de abril de 2009

¿Qué es Zion?

Sión es la designación simbólica del pueblo de Dios, originalmente asentado en Jerusalén. Durante años, la humanidad – y el cristianismo – se llenaron de formalidades y deformaciones de “lo que debe ser”, y sacó el foco de lo que realmente es importante: Papá.
Por eso estamos dispuestos a dar vuelta las cosas, a sacudir todo, a mover las montañas que el Viejo diga que hay que mover para – empezando por nosotros – demostrar que sí se puede vivir de una forma diferente. Que parar el hambre, las guerras, las enfermedades, los desastres naturales y demás cosas que acechan a la humanidad depende de nosotros. Dejemos de hablar y pongamos manos a la obra, dejemos de lado las formalidades inútiles y separémonos del evangelio sólo de palabra: prediquemos con nuestras vidas. Seamos el nuevo pueblo de Dios, ZION, porque Dios sigue siendo el mismo, y tiene una promesa para uds. Aquella promesa que hizo más de 2 mil años atrás a su pueblo, es nuestra. “Haré con ellos una alianza para asegurarles una vida tranquila. Será una alianza eterna. Haré que aumenten en número, y para siempre pondré mi santo templo en medio de ellos. Viviré entre ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo” (Ezequiel 37.26-27)
Demos vuelta las formalidades, rompamos las estructuras porque lo importante es el contenido, la meta es sentir, y no sólo saber, que Papá camina a nuestro lado, que a veces las cosas se pueden tornar complicadas, pero que todo tiene un por qué en su perfecto plan.
Se viene un cambio, algo grande viene. Se trata de una generación que demuestre que ser cristiano es SER DE CRISTO, y no sólo hablar de Él. Seamos ese cambio, seamos eso grande que se viene. Hagamos ruido, hagamos que tiemblen las calles y que se sienta fuerte que Papá sí existe, y que es grosso lo que tiene para todos nosotros.


¿Querés saber más? En Isaías del 40 al 66 se explica con más detalle la historia del pueblo de Sión, su rebelión y la promesa que el Señor les hizo. Nos hizo. 

Ahora dice el Señor a su pueblo: Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y verás que ahora mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el desierto, y ríos en la tierra estéril. Me honrarán los animales salvajes, los chacales y los avestruces, porque hago brotar aguas en el desierto, ríos en la tierra estéril, para dar de beber a mi pueblo elegido. El pueblo que he formado para que proclame mi alabanza. (Isaías 43.18-21)

"Ustedes no me escogieron a mi, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre" (San Juan 15.16)

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